Procurar la salud de las personas, un negocio benéfico y rentable: UMMA Farmacias

El sector farmacéutico en México ha crecido a pasos agigantados, sobre todo a partir de 2020 y después de la pandemia por Covid 19. Datos del gobierno de México señalan que el mercado farmacéutico de nuestro país es el segundo más importante de América Latina y el 12° a nivel mundial. Tan solo la industria farmacéutica y el sector salud representaron alrededor del 5.1% del Producto Interno Bruto nacional en 2024, con un valor de 6.58 billones de pesos.

Según la Encuesta Nacional de la Industria Farmacéutica (ENIFARM) 2023 elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Canifarma los medicamentos de uso humano representan un 70.5% de las ventas totales, seguidos por los dispositivos médicos (21.6%), y de uso veterinario (7.9%). La encuesta resalta que la industria farmacéutica se relaciona directamente con 161 ramas de la actividad económica, de las 259 que integran la matriz de insumo-producto del país, lo que significa que el sector farmacéutico tiene vínculos con el 62% del total de las actividades industriales y de servicios en México.

De acuerdo con un análisis realizado por Whitepaper, las farmacias –específicamente– se han ido posicionando no sólo como un punto de venta de medicamentos, sino también para la compra de una gran variedad de productos que le ayudan a sopesar los bajos márgenes de ganancia en los medicamentos, y sobre todo, también, para enfrentar el reto de tener inventarios lo suficientemente nutridos para cumplir con la demanda de medicinas.

Según Whitepaper, el sector farmacéutico en México es altamente competitivo, de márgenes apretados y en el cual la expansión constante y la excelencia operativa con claves para sobrevivir. Entonces ¿cuál es el verdadero reto para alguien que desea establecer una farmacia? ¿Una farmacia es un buen negocio? Los números no mienten, sin duda alguna se trata de un sector que está creciendo rápidamente y que sí tiene retos considerables, entre ellos lograr clientes satisfechos que no busquen a la competencia.

Poder sobrellevar inventarios complejos y costosos se vuelve uno de los retos más importantes para el negocio: si una persona no encuentra el medicamento que requiere seguramente irá a otra farmacia, a la de otra marca, porque lo que menos desea es que le ofrezcan sustitutos. Esto no solo provoca la perdida de una venta, sino también de un cliente. Aquí no es posible cambiar de medicamento tan fácil como elegir otro sabor de helado… si no hay una medicina recetada las personas se van con la competencia.

La atención del cliente, la existencia de medicamentos y ser un apoyo en la adquisición de éstos, beneficiando la procuración de la salud, son los ejes rectores de esta franquicia, cuyo nombre viene de humano, de humildad: UMMA. Se trata de una marca de farmacias que maneja costos asequibles en los medicamentos, coadyuvando así a que las personas logren salir delante de un padecimiento o una enfermedad, logrando una conexión especial con sus clientes y, en consecuencia, cierta lealtad de su parte.

UMMA nació en realidad como una distribuidora de medicamentos, pero después de la pandemia por Covid-19 transformó su modelo de negocio y desarrolló un nuevo concepto de franquicias: farmacias donde las personas pudieran adquirir los medicamentos prescritos por su doctor a precios razonables. Su historia tiene un valor que pocos negocios tienen, sobre todo en este giro: una experiencia consolidada precisamente en la distribución de medicinas, lo que le permite tener un inventario sólido, lo que a su vez se traduce en la satisfacción de sus clientes y que la solución para recuperarse esté disponible.

Arturo Valencia, fundador de UMMA Farmacias asegura que, una vez conocido el mercado de la comercialización y distribución de medicamentos, crear una farmacia fue lo lógico; pero no solo eso, sería una farmacia que, aprovechando la ventaja del acceso a precios de distribuidor, podría vender la medicina en costos menores que la competencia y además cumplir con todos los lineamientos legales, de sanidad y salubridad que se requieren para atender correctamente a los clientes.

Así surge UMMA, cuyo nombre viene de humano, de humildad, no es una franquicia cualquiera. Sí fue creado como negocio por supuesto, porque para las personas la salud es lo más importante y un medicamento siempre se va a vender; sin embargo, pone al alcance de las personas esas medicinas que lo sanarán a precios justos. La posibilidad de ofrecer costos justos y dar la garantía a las personas de que podrán encontrar el medicamento recetado, lo convierten en un negocio que sí conecta con el consumidor, que es diferente a la competencia y que tiene la capacidad de adaptarse y responder efectivamente ante las temporadas de alto consumo, como es la época invernal.

UMMA Farmacias se ha ido consolidando con la apertura de cinco unidades propias y está en la búsqueda de inversionistas que, como ellos, vean en una farmacia la oportunidad de crear un negocio exitoso mientras coadyuvan en la recuperación de la salud de las personas. Conscientes de que la lealtad de los clientes depende de un inventario robusto y de la ubicación de la farmacia, la marca decidió comenzar con su modelo de franquicias en donde sus inversionistas podrán tener un proveedor exclusivo de medicamentos, lo cual le evita tratar con diversos laboratorios.

A sus franquiciatarios, UMMA les brinda total asesoría en cuanto al químico o médico responsable de cada farmacia, así como en el diseño e implementación de las instalaciones, todo alineado a las condiciones de Cofepris. Es una franquicia de baja inversión, ya que el monto inicial para un inversionista ronda los 600 mil pesos y tiene un ROI de 25 meses.

Es una magnífica oportunidad de tener un negocio redituable y llegar a un mercado que realmente requiere mucha participación social, para ayudar a la gente a tener salud. Pero, además, se trata de una marca que erradica uno de los principales dolores de cabeza del sector: la pérdida de clientes por una mala atención o simplemente porque no pudo encontrar el medicamento que requería, un cliente que no acepta sustitutos y cuya expectativa es que se le atienda correctamente para lograr su recuperación.